Cómo se creó este audio
Atribución: Narración sintética con el perfil autorizado de Iván · VoxCPM2
VoiceStudio local, VoxCPM2 y perfil autorizado af42dd2f, velocidad base 1×. Título y cuerpo de la versión 2.1, sin bibliografía, fichas ni pies de imagen. Cifras 450.000 y 75.000 normalizadas a palabras equivalentes para locución. Contraste automático de nueve fragmentos consecutivos; parecido vocal y naturalidad pendientes de valoración de Iván.
Mi prima de 12 años me cuenta cosas de su instituto en las que me reconozco demasiado. Y nos llevamos casi 15 años. El mundo ha cambiado radicalmente en ese tiempo, pero gran parte de la experiencia que me describe podría ser perfectamente la mía. Y eso me hace pensar en una pregunta que cada vez considero más relevante: ¿qué le diría hoy a alguien de dieciséis años que no sabe qué estudiar?
Cualquier padre decente le recomendaría estudiar una buena carrera: informática, medicina, ingeniería. Pero, sobre todo, algo que le haga feliz. Y el problema es que ninguna de estas respuestas contempla un mundo que ya ha cambiado, que sigue y seguirá cambiando. Independientemente de que a ti te haga feliz.
La promesa que ya no me parece suficiente
Mi educación se ha sustentado en una premisa básica cimentada durante los últimos cuarenta o cincuenta años: ve al colegio, estudia duro, saca buenas notas, escoge una carrera que te guste, ve a la universidad y consigue un título. Y cuando salgas tendrás un buen trabajo y un buen salario. Una especie de contrato invisible con el mundo en el que cumples tu parte durante años y, al terminar, esperas que él cumpla con la suya.
El problema es que una empresa no te contrata para compensarte por todo el esfuerzo que has hecho durante años. Te contrata porque tiene un problema que necesita resolver. Y te valora más o menos en función de dos cosas: cómo de rentable sea resolver ese problema y cómo de productivo seas resolviéndolo.
Tu formación importa en la medida en que te ayuda a ser más productivo resolviendo los problemas que el mercado valora. Precisamente porque es ese mercado el que te lo tiene que recompensar. Y el mercado está dando un giro de ciento ochenta grados. Y eso es lo que parece que no estamos terminando de entender.
La IA está cambiando el tablero de juego
Veo en la IA el principal motor tecnológico de una transformación que empieza a describirse como una quinta revolución industrial. Cuando aparece una herramienta que permite hacer mucho más con el mismo —o incluso menos— esfuerzo, cambia lo que podemos ofrecer y lo que otros esperan de nosotros. 1
En su actualización de 2025, la Organización Internacional del Trabajo estima que uno de cada cuatro profesionales tiene su trabajo expuesto a la IA generativa. Esto implica una transformación radical de la manera de hacer esos trabajos. 2
Generative AI and jobs: A 2025 updateSíntesis de investigación · 2025Consultar informe ↗Mi previsión es que, en apenas unos lustros, los robots realizarán una parte cada vez mayor del trabajo de repartidores, conductores, limpiadores, camareros, obreros y otras profesiones manuales. Abogados, médicos, profesores, escritores, productores y profesionales que trabajan con información ya están viendo alterada su propuesta de valor. Lo que se espera de ellos ya no es lo mismo, ni lo será con los años. El mercado no demanda lo mismo de ellos, pero demasiadas veces se los sigue preparando como se hacía hace treinta años.
Hacer lo que hay que hacer
La persona que soy con veintiséis años es muy distinta de la que fui con veinte. Más aún con dieciséis. Pero con esa edad uno es lo suficientemente adulto como para tomar consciencia de a qué está jugando.
Nos hemos construido un estilo de sociedad en el que dedicamos una parte enorme de nuestra vida a intercambiar tiempo por dinero. Lo necesitamos para cubrir necesidades y comprar experiencias que nos acercan a la felicidad. Te dirán que el dinero no compra la felicidad, y yo te diré que el dinero es lo que les permite comer y dormir bajo un techo todos los días. Y que sin casa y sin comida es difícil ser feliz.
En Estados Unidos, Daniel Kahneman y Angus Deaton analizaron más de 450.000 respuestas y encontraron que el bienestar emocional aumentaba con los ingresos hasta unos 75.000 dólares anuales por hogar. 3
Mi reflexión, y lo que me estoy aplicando a mí mismo, es que, si voy a pasarme media vida cambiando mi tiempo por dinero, al menos voy a hacerlo de la manera más eficiente. ¿Qué es lo que más valora el mercado ahora mismo? Y, de todo ello, ¿qué es lo que más se acerca a mis gustos? Y una pregunta aún más interesante: ¿puedo hacer que me guste aquello que el mercado realmente valora? Toni Nadal insiste en aprender a disfrutar de lo que haces, incluso cuando no puedes hacer siempre lo que te gusta. 4
Toni NadalEntrenador de Rafa Nadal y autor de Todo se puede entrenar; formación del carácter y autoexigencia.Consultar fuente ↗En Todo se puede entrenar, Toni Nadal lleva al terreno de la formación lo que aprendió entrenando a Rafa: el carácter, la disciplina y la actitud también se trabajan. Esa idea me interesa porque cambia la pregunta: no solo qué me gusta hoy, sino qué podría llegar a gustarme si aprendo a hacerlo bien. 5
Todo se puede entrenarAlienta · edición de 2023Consultar libro ↗Intentaría buscar esa intersección entre lo que me gusta, lo que hago bien y lo que el mercado valora. No como una vocación definitiva que tengo que descubrir antes de empezar, sino como una combinación que puedo construir y revisar con los años.
Pero volverse productivo significa aprender a hacer bien aquello que el mercado valora en este momento de la historia. Si me dices que te gustaría ser periodista, entonces te preguntaría: ¿cuántos periodistas hay actualmente? ¿Cuál es su tasa de paro? ¿Qué está dispuesto a pagar hoy el mercado por su trabajo? En términos comerciales, importa que haya personas dispuestas a pagar por esa información, directamente o mediante un modelo que la sostenga. Y vivimos en un momento en el que alguien, desde su habitación y sin formación periodística, puede ponerse delante de una cámara, construir una audiencia y generar más ingresos que un periodista con veinte años de experiencia. El título ya no decide por sí solo quién llega al público ni quién consigue cobrar por hacerlo.
Entender el mercado significa entender cómo funciona el mundo profesional. Las personas o las empresas nos pagan por nuestro tiempo porque lo invertimos en generar un valor que otra persona u otra empresa está dispuesta a consumir y pagar. Te puede frustrar esto. Pero es así. Cuanto antes lo integres, antes podrás comenzar a ser funcional.
Si tienes dieciséis años y te pasas las horas jugando al FIFA o al Fortnite, está perfecto, pero recuerda que vives en un momento en el que grabarte mientras lo haces te permite empezar a convertir esa afición en algo que otros quieran ver. ¿Que amas el fútbol y te ves todos los partidos? Estupendo. Coge una grabadora, coméntalo y súbelo a internet. Después tendrás que conseguir que eso le interese a alguien. Las oportunidades en el mundo actual se crean siguiendo patrones completamente diferentes a los de hace cuarenta años. Vivimos en un mundo globalizado donde la atención es un recurso escaso que cualquiera puede intentar captar desde su casa con un ordenador.
¿Qué es justo o injusto?
Recomiendo a cualquiera que necesite replantearse su futuro profesional la lectura de La tiranía del mérito, de Michael J. Sandel. Dos personas igual de competentes que hayan nacido en familias diferentes pueden acceder a oportunidades muy distintas. Sandel cuestiona que atribuyamos todo el éxito al mérito individual, olvidando la suerte y el entorno. 6
La tiranía del mérito¿Qué ha sido del bien común? · original de 2020; bolsillo de 2023Consultar libro ↗
Michael J. Sandel1953– · Filósofo de Harvard; cuestiona la atribución del éxito exclusivamente al mérito individual.Consultar fuente ↗Mi reflexión a partir de ahí es esta: el mundo no es justo, y sigo sin comprender por qué debería serlo. ¿Qué clase de superioridad moral nos atribuimos para decidir cómo deberían ser nuestras vidas o cómo deberían comportarse las cosas que, simplemente, no son como nos gustaría? No busques justicia como condición para empezar. Creo que es más sensato integrarlo y jugar nuestras cartas.
No has elegido la familia en la que naces. Tampoco has elegido todas las oportunidades que conoces. La OCDE señala en The State of Global Teenage Career Preparation que los planes educativos de los adolescentes están muy condicionados por su origen social y que falta contacto con empleadores y personas que ya trabajan. 7
The State of Global Teenage Career PreparationOrientación profesional adolescente · 2025Consultar informe ↗Podríamos discutir cómo deberían repartirse las oportunidades y cómo gestionar las desigualdades, pero mientras tanto el tiempo pasa y tú sigues dedicándolo a formarte o trabajar en cosas que el mercado ya no valora, o puede dejar de valorar pronto. Puedes acabar cobrando un salario insuficiente, con suerte por algo que te gusta, con el que llevarás una vida ajustada, con ansiedad, frustración y poca estabilidad. Y eso influye en tu felicidad.
El mundo actual va a necesitar personas críticas, flexibles, adaptables, con conocimientos transversales, capaces de trabajar bajo grandes dosis de presión e incertidumbre, extremadamente responsables y, sobre todo, con conocimientos tecnológicos. El mundo es, te guste o no, cada vez más tecnológico. Y el sistema educativo no está todavía adaptado a la velocidad de ese cambio.
El profesional de hoy, y del mañana
Si tienes dieciséis años y una vocación clara, estas líneas no son para ti. Ve a la universidad y haz lo que tengas que hacer. Pero si tienes dieciséis años, no tienes claro qué te gusta ni cómo orientar tu futuro profesional, entonces esto es lo que yo me habría dicho a mí mismo con tu edad.
Aprende a emprender. Entiende cómo funcionan los mecanismos de generación de riqueza, cómo funciona el mercado y la economía. Lee al menos un libro al mes. No te quedes en la autoayuda: ensayos y literatura. Lee el Quijote, lee la Biblia y lee los ensayos de los premios Nobel del campo de estudio que más te interese. Y convierte esto en una práctica habitual.
Usa TikTok, Instagram y YouTube para volverte productivo, no improductivo. Aprende a rentabilizar el tiempo que dedicas a las cosas que te gustan, para que cada vez puedas dedicarles más tiempo. Y encuentra una profesión en la que puedas aportar mucho valor sin necesitar entregar todas tus horas.
Haz deporte para mantenerte sano y activo. Y apúntate a teatro. Haz amigos, fuérzate a salir, aunque a veces no te apetezca. Cuídalos. Y disfruta también de tu sexualidad, con deseo compartido y cuidándote. Una buena amiga siempre dice que, la mayoría de las veces, no hay mal que un buen polvo no cure.
Y, aun con todo, ve a la universidad. Tira a la basura la idea de que su único sentido es darte un papel para acceder a un puesto concreto. Cuando he contratado, lo que necesitaba era seguridad de que tenía delante a la persona idónea para resolver un problema. La formación era una señal, no la respuesta completa. Hay profesiones que exigen una titulación habilitante; en otras, los estudios ofrecen un primer filtro de supuestos valores como constancia, sacrificio o capacidad de trabajo.
Es posible que el título no te sirva para lo que imaginas, pero ir a la universidad es un proceso vital que te desarrolla como persona. Se hacen amigos, relaciones, se desarrollan conceptos, se reestructuran valores y, sobre todo, se abren oportunidades. Para mí, el valor de la etapa universitaria no está tanto en la formación como en las experiencias y en la persona en la que uno se convierte durante el proceso.
Y, si tienes la oportunidad, aprende a usar la IA. Y a entender cómo se va a integrar y cambiar el paradigma, no solo profesional sino social, en las próximas décadas.
Referencias
[1] Comisión Europea. Industry 5.0. Definición institucional del concepto; no establece una fecha de sustitución de profesiones. Consultar definición.
[2] Organización Internacional del Trabajo. (2025). Generative AI and jobs: A 2025 update. Estimación de exposición ocupacional por tareas. Consultar publicación.
[3] Kahneman, D., y Deaton, A. (2010). High income improves evaluation of life but not emotional well-being. PNAS. Datos estadounidenses de 2008–2009; ingresos anuales del hogar. Consultar estudio. Killingsworth, M. A., Kahneman, D., y Mellers, B. (2023). Income and emotional well-being: A conflict resolved. El aplanamiento no es general para todos los participantes. Consultar actualización.
[4] Nadal, T. (2011, 24 de octubre). Declaraciones recogidas por EFE/RTVE: aprender a que te guste lo que haces. Consultar declaraciones.
[5] Nadal, T. (2023, edición consultada). Todo se puede entrenar. Alienta. Consulta de ficha y sinopsis editorial. Consultar libro.
[6] Sandel, M. J. (2020; edición de bolsillo de 2023). La tiranía del mérito. ¿Qué ha sido del bien común? Penguin. Consulta de ficha y sinopsis editorial. La reflexión sobre jugar nuestras cartas es de Iván. Consultar libro.
[7] OCDE. (2025). The State of Global Teenage Career Preparation. Consulta del resumen ejecutivo. Consultar informe.
Fotografías: Toni Nadal, David Iliff, CC BY 3.0. Michael Sandel, Fronteiras do Pensamento / Luiz Munhoz, CC BY-SA 2.0, recorte publicado en Commons. Archivos sin edición adicional.



